domingo, 27 de abril de 2014

Mi pueblo querido

  Estoy muy contento porque al fin voy a volver a mi pueblo de la infancia. Era un pueblo muy tranquilo. Recuerdo que cuando llegaba el circo al pueblo era una fiesta.
  Una vez, con mis amigos, a la hora de la siesta, nos colamos entre las jaulas de los animales. Se armo tal lío que tuvimos que salir corriendo antes de que nos agarraran. ¡Qué  bien la pasaba allí!.
   El micro se detuvo. Por fin, llegué, no puedo mas de la ansiedad. Qué fea sensación no lo puedo creer. Ya no queda nada del pueblo que yo recuerdo: escombros, casas abandonadas, jardines que antes eran el orgullo de las vecinas ahora están destrozados. Y pensar que hace veinte años en el bar de Tito brindamos mi despedida del pueblo por que me iba a la universidad. !Esa plaza¡ ya no queda ningún juego sano...
   Mi amigo Ricardo me había dicho que una supuesta catástrofe iba a suceder aquí, entonces se evacuó el pueblo y así quedó. No puedo creer que una mentira se convirtió en realidad.